
¿Qué tan saludable es el ciclismo de carretera?
Hacer deporte es saludable, eso es algo bien sabido. Pero puedes preguntarte hasta qué punto el ciclismo de carretera es efectivo cuando quieres adelgazar, ponerte más en forma o mejorar tu salud en general. No tiene sentido compararte con los deportistas de élite que ves en la televisión. Hombres y mujeres que entrenan durante meses y están en contacto con entrenadores y dietistas. Ellos están en súper buena forma y eso se nota, pero estos deportistas de élite tienen la posibilidad de dedicar gran parte de su vida al ciclismo. Para el aficionado medio neerlandés a la bicicleta eso no es realista. Entonces, ¿cómo es en realidad?, ¿qué tan efectivo es el ciclismo de carretera para mejorar tu salud?
Cada persona es diferente y tiene sus propios objetivos para mejorar su salud. ¿Tu objetivo es adelgazar y por eso quieres saber cuántas calorías quemas mientras pedaleas? Entonces lee también nuestro blog: ¿Cuántas calorías quemas al ir en bici?
Sin embargo, la salud tiene que ver con mucho más que solo quemar calorías. El ciclismo de carretera ayuda a desarrollar tanto la capacidad cardiovascular como la masa muscular en todo tu cuerpo y, además, hacer deporte mejora la circulación sanguínea. Y por supuesto, salir a tomar un poco de aire fresco también es un bonito extra.

¿Qué músculos entrenas al montar en bicicleta?
En pocas palabras: todo tu cuerpo está implicado cuando practicas ciclismo de carretera. Si estás buscando rápidamente una respuesta a la pregunta, te las enumeramos ya: los grupos musculares más activos que entrenas con el ciclismo de carretera son las pantorrillas, los muslos, los glúteos, los abdominales, la espalda, los hombros y los brazos. A continuación te contaremos algo más sobre cómo activas exactamente estos músculos mientras pedaleas.
Los ciclistas suelen tener pantorrillas impresionantes. Y no es casualidad. Usas las pantorrillas continuamente al pedalear para empujar los pedales hacia abajo y, si de vez en cuando te levantas del sillín, notarás que se ejerce aún más presión sobre ellas. Para poder pedalear más rápido, es muy recomendable entrenar bien los músculos de las pantorrillas.
Tus pantorrillas trabajan duro para empujar los pedales hacia abajo. Pero no lo hacen solas: tus muslos y tus glúteos también desempeñan un papel importante. En los muslos utilizas principalmente los isquiotibiales y los cuádriceps. Estos músculos trabajan juntos para mover la pierna hacia arriba y hacia abajo. La fuerza que hay detrás también procede de los glúteos. En cada vuelta que da tu pie, tu glúteo realiza un movimiento de extensión y vuelve a la posición inicial. Sobre todo si pasas bastante tiempo sobre la bici, es muy importante llevar un culotte cómodo. Esto ayuda a evitar que acabes con el trasero muy dolorido mientras pedaleas.
Como ya hemos mencionado, al montar en bicicleta utilizas todo el cuerpo, no solo la parte inferior. Tu core, por ejemplo, también es muy importante. El core está formado por los músculos abdominales y la zona lumbar. Cuando vas en bici los contraes para mantener la estabilidad y el equilibrio. No hay que subestimarlo, sobre todo cuando haces rutas largas o tomas muchas curvas cerradas. Es importante tener una zona lumbar fuerte sobre la bici para evitar lesiones. Al fin y al cabo, la postura sobre la bicicleta es con la espalda ligeramente curvada debido al manillar más bajo. Precisamente porque el manillar está algo más bajo, también utilizas mucho los hombros y los brazos. Te inclinas hacia delante y eso hace que recaiga mucha presión sobre ellos. Para pedalear con estabilidad y, por supuesto, para poder dirigir, también desarrollarás bastante los brazos y los hombros.
Los músculos mencionados anteriormente son, por tanto, los que más se utilizan durante el ciclismo de carretera. Sin embargo, también hay pequeños ayudantes. ¿Sabías que al practicar ciclismo de carretera también utilizas mucho los músculos de los pies? Al empujar los pedales entrenas los músculos intrínsecos y extrínsecos del pie. Estos hacen que te resulte más fácil mantener el equilibrio sobre la bicicleta. No tendrás que prestarles atención extra: los músculos se desarrollan a medida que pedaleas más. Aunque te ayudan con el equilibrio, no los necesitas tanto para marcar el mejor tiempo. Y no te preocupes por tener los pies más grandes por el crecimiento de estos músculos, ya que se trata de un grupo muscular pequeño. Así que no hará falta un zapato más ancho.

¿Cómo puedo prevenir lesiones con el ciclismo de carretera?
Con todos los músculos que utilizas, el ciclismo de carretera es sin duda saludable y también una forma eficaz de ponerse en forma. Aun así, como en cualquier deporte, hay una serie de cosas que debes tener en cuenta. Asegúrate siempre de que tu bicicleta esté bien ajustada. Esto influye en la postura que adoptas sobre la bici. Además, lo más importante de todo es que escuches a tu propio cuerpo. Si aun así has sufrido una lesión, busca ayuda de un médico o fisioterapeuta.
Hay sin duda cosas que puedes hacer para prevenir lesiones. Un pequeño calentamiento, por ejemplo, siempre viene bien. Esto ayuda a calentar los músculos y previene los calambres y la sobrecarga de las articulaciones. También notarás que después pedaleas con mucha más soltura. Puedes optar por estirar los músculos antes de subirte a la bici, pero en general entrarás en calor si pedaleas tranquilamente durante los primeros diez a quince minutos de la ruta. Cuando te espera realmente una salida dura, además de esos quince minutos rodando suave, también es bueno tomarte unos minutos para alternar la intensidad.
¿Cómo ayuda el deporte a mejorar la circulación sanguínea?
Si pedaleas con regularidad, tu circulación sanguínea mejorará. Al activar los músculos, tu frecuencia cardíaca aumenta y la sangre fluye más rápido. Esto lleva más oxígeno a los músculos y, gracias a ello, podrás aguantar haciendo deporte durante más tiempo. Además de que llega más oxígeno a los músculos, tus órganos también reciben más oxígeno. Esto es bueno para tu salud en general. Una circulación sanguínea saludable contribuye a la formación de células y favorece una piel más sana. La circulación de la sangre es, por tanto, muy importante, ya que además transporta todo tipo de nutrientes por el cuerpo.






















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